5 trucos por si “tu coche te abandona” en carretera

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Cada vez que efectúas un desplazamiento en coche, corres el riesgo de sufrir una avería ó cualquier otro imprevisto y quedarte sin recursos. ¿Sabrías cómo “salir del paso”? Desde Autoescuela Clase te ayudamos con unos sencillos consejos.

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1. Vas a arrancar… y te has quedado sin batería

LA SOLUCIÓN DE EMERGENCIA: con la ayuda de otra persona, empuja el vehículo -también puedes “lanzarlo” cuesta abajo- con el contacto conectado, la segunda velocidad insertada y el embrague pisado. Una vez que alcances al menos unos 10-12 km/h suelta de golpe el embrague. Usa esta técnica sólo si es necesario y no realices más de dos o tres intentos; de lo contrario, podrías dañar el catalizador de tu coche.

LA SOLUCIÓN SENCILLA: llama al servicio de asistencia de tu seguro o de tu marca -si el coche está en garantía-: te pondrán en marcha el motor gratis con una estación de arranque y podrás continuar.

Y SI NO QUIERES LLAMAR AL SEGURO… puedes arrancar tú mismo el coche con unas pinzas y la ayuda de otro coche. Para ello, conecta las pinzas rojas al borne positivo -rojo- de tu batería y, después, al del otro coche. A continuación, conecta los dos bornes negativos con las pinzas negras -primero, conecta el negativo de tu batería y, después, el del otro vehículo-. Arranca el coche que tiene la batería cargada y, después, el tuyo. Una vez en marcha, retira las pinzas -mientras que permanezcan conectadas, evita que se toquen las partes metálicas entre sí-.

RECUERDA QUE… en los tres casos, después de poner en marcha el motor, debes mantener el coche ligeramente acelerado en torno a un minuto. Luego, sin detener el propulsor -es muy probable que no vuelva a arrancar-, acude hasta un taller para comprobar la carga de la batería y cambiarla si es necesario.

2. Comienza a nevar con fuerza… y no llevas cadenas

LA SOLUCIÓN DE EMERGENCIA: primero, mantén la calma, pues podrás continuar circulando hasta una gasolinera donde adquirir unas cadenas. Si conduces con suavidad -acelerando poco, sin dar volantazos, frenando de forma progresiva y manteniendo el motor a unas 2.000-2.500 rpm-, notarás que tu coche puede circular sin grandes problemas sobre la nieve virgen. Es más, evita en estos casos las roderas, pues en ellas se forma una mezcla de agua y nieve machacada que suele patinar más que la nieve recién caída.

LA SOLUCIÓN IDEAL: si la nevada es continua deberás montar unas cadenas; de lo contrario, podrías sufrir un accidente… y si te encuentras con la Guardia Civil te impedirá continuar si considera que el vehículo no está en condiciones de circular.

3. Te quedas sin combustible…

LA SOLUCIÓN DE EMERGENCIA: retira tu vehículo hasta un lugar seguro y acércate a una gasolinera -intenta pedir ayuda a otros conductores para que te lleven hasta ella-. Allí suelen vender garrafas o bolsas específicas para transportar combustible, por lo que podrás comprar suficientes litros como para volver a tu coche, echar el carburante y llegar con él hasta la gasolinera.

LA SOLUCIÓN IDEAL: intenta colocar el coche en un lugar seguro y señaliza tu posición con los triángulos de emergencia. Después, llama a tu servicio de asistencia para que te remolquen hasta una gasolinera gratis. Si se trata de un motor diésel, lo más probable es que tengas que purgar el filtro de carburante antes de arrancar -se explica detalladamente en el libro de usuario de tu coche-.

RECUERDA QUE… la Guardia Civil podría llegar a sancionarte con una multa de hasta 200 euros por negligencia si entienden que, además de quedarte sin carburante, te has detenido en un lugar poco seguro.

4. Pinchas una rueda en la nieve… y no puedes poner el gato

LA SOLUCIÓN DE EMERGENCIA: trata de apartar el coche hasta un lugar donde no haya nieve. Como la nieve está blanda, podrás circular unos metros sin dañar la llanta -y sin pasar de 20 km/h-. Así, podrás poner el gato y asegurarte de que, al levantarlo, las ruedas no deslicen en la nieve. Si el pinchazo es pequeño y tienes un compresor de aire o una bomba, infla la rueda: podrás continuar unos km a baja velocidad con suficiente presión.

LA SOLUCIÓN IDEAL: llama a tu servicio de asistencia; te cambiarán la rueda sin sobrecoste… o, en caso necesario, podrán remolcar tu coche hasta un lugar sin nieve.

5. Se calienta el motor

Si vas circulando y la temperatura del motor sube más de lo habitual, busca un lugar seguro y detén el vehículo inmediatamente: se podría sobrecalentar el motor y averiarse -repararlo, desde 500€-. Después, comprueba el nivel de anticongelante: si está muy bajo, lo más probable es que haya una fuga.

LA SOLUCIÓN DE EMERGENCIA: intenta localizar visualmente la fuga; si fuese en un manguito, podrás continuar si la tapas con cinta americana y rellenas el depósito con líquido refrigerante o, en su defecto, con agua.

LA SOLUCIÓN IDEAL: llama a tu servicio de asistencia y que lo lleven a un taller para que reparen la avería.

 

 

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